miércoles, 17 de julio de 2013

Terremotos y fracking: ¿Cantabria diferente?



Cantabria presenta una formaciones subterráneas  de una riqueza incomparable. Tal vez, sea de los pocos lugares del mundo donde la belleza y complejidad de su subsuelo pudiera competir con sus paisajes y montañas.


El enclave de Vega de Pas y San Pedro del Romeral en los Valles Pasiegos se corresponde con un antiguo entorno glacial y estos valles no son sino antiguas morrenas y lenguas glaciales. Las antiguas acumulaciones de hielo y nieve y la infiltración de aguas originaron espectaculares formaciones kársticas. Así, solo en la reducida superficie del Castro Valnera se contabilizan 11 pozos verticales que mantienen un entramado topográfico complejo en el subsuelo. Ya, en terreno de la provincia de Burgos se conocen otros 15 pozos con verticalidades superiores a los 100 metros, antes de adoptar trazados sinuosos y variados. Además del interés geológico, estas simas juegan un papel fundamental en la recogida del agua de lluvia y su almacenamiento y transmisión por las entrañas del subsuelo hasta emerger en forma de manantiales y nacimiento de ríos.




En las cercanías de los Valles pasiegos el subsuelo también se presenta con una riqueza inigualable. Así,  en la localidad de Puente Viesgo, se localizan las cuevas de Monte Castillo, que conformadas en cuatro cavidades diferenciadas, son reconocidas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.



Las técnicas del fracking están asociadas y científicamente comprobado, a una producción contínua de microseísmos, como consecuencia de las roturas inducidas en el subsuelo. La interacción y un efecto sumatorio de estas ondas sísmicas con formaciones superiores del subsuelo que pudieran actuar como amplificadores o redireccionando la propagación ondulatoria no puede generar más que inquietud y  temor.

Aunque confiamos plenamente en que este sinsentido del fracking no vea la luz, queremos creer que, dentro de los trámites de los permisos de impacto ambiental, Repsol no habrá escatimado recursos para establecer modelos geotécnicos que prevean la interacción microsísmica de la hidrofractura con el perfil geológico de la zona. Asimismo, confiamos en una exigencia razonable y formal por parte del Ministerio. 

Cualquier incidente que adoleciera de una falta de previsión previa tendría una contestación social de una intensidad imprevisible.

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