martes, 8 de octubre de 2013

El fracking y las aguas residuales



La acelerada carrera en la búsqueda de gas, en EEUU, mediante técnicas de fractura hidráulica, no sólo  está  asociada a resultados energéticos sino que también ocupa importantes problemas ambientales. Así, solamente en 2012, en un informe de Environment America se han calculado más de 1 billón de litros de aguas residuales tóxicas consecuencia de la fractura hidraúlica. Desde 2005, se han perforado más de 80.000 pozos en 17 estados del país.

Un informe de la Agencia de Medio Ambiente de EEUU, destaca como motivo de preocupación, el como eliminar y tratar de forma segura este volumen de aguas residuales. Así, una forma rápida  de eliminación es volver a reinyectar estas aguas en el subsuelo, utilizando antiguos pozos inactivos como reservorios. Sin embargo, esta opción esta asociada a terremotos inducidos y a la incertidumbre sobre posibles vectores de desplazamiento de estas aguas y que con el tiempo provocaran contaminación.

La opción del tratamiento en plantas especializadas presenta dudas sobre su seguridad. Un estudio presentado por la Universidad de Duke, en el mes de septiembre, confirmaba la presencia de radioactividad en los sedimentos, rio abajo, de una planta de tratamiento al oeste de Pennsylvania. Se encontraron concentraciones de radio 200 veces superior a lo esperado. 

Otros estudios, destacan en el estado de Nuevo México, el fallo de pozos con aguas residuales y asociado a más de 400 casos de contaminación. También defendieron la imposibilidad de las plantas de tratamiento para obtener un resultado eficaz.

Portavoces de las compañías han tachado estos resultados de "alarmistas" y "sin sentido". Steve Everley, portavoz, declaró que esta alarma no tiene sentido a menos de que estas aguas acaben en el agua del grifo.




Para leer el informe,


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