martes, 18 de noviembre de 2014

Empiezan las prospecciones en España






Por Blog nofrackingvallespaseigos

Con el traslado de los heridos de Greenpeace y la retirada las embarcaciones afectadas, la ultima oposición a un sondeo petrolífero propuesto por la multinacional REPSOL en aguas profundas cercanas a Canarias ha desaparecido, quedando como eco mediático  la denuncia del Ministerio de Defensa ante la Abogacía del Estado contra la organización ambientalista al asociar la acción de protesta con un “acto de piratería”.

La petición de estas prospecciones viene de antiguo y han pasado por diferentes vaivenes ambientales ante la Administración española y europea. Han sido abundantes las informaciones lanzadas por defensores y detractores en un intento de ganar a la opinión pública, si bien ha sido una contienda desequilibrada al no contar los detractores con el poderío informativo del gobierno central, aún manteniendo en contra del proyecto al gobierno insular.

Sin embargo, con el taladro de REPSOL ya perforando, resultaría adecuado comentar algunas informaciones y desinformaciones que se han  producido durante este tiempo.

Por parte de los defensores se exhibió las prospecciones en aguas de Marruecos como una necesidad de acelerar las prospecciones en Canarias. Se consiguió generar en la imaginación de una parte del público, la idea de un petróleo en grandes bolsas que podía ser extraído por el primero que llegara a perforarlo, algo así como sorber una coca-cola en un vaso con dos pajitas, el que más rápido sorbiera tomaría la mayor cantidad de refresco.

Este concepto se cimentó con noticias confusas de perforaciones exitosas, hasta el punto de poder haber llegado a colaborar en ello las propias empresas interesadas. El propio Gobierno marroquí tuvo que salir al paso y negar una información exitosa de perforación y confirmar una veta de “petróleo pesado”, difícil de explotar y de escaso valor comercial.

Si un observador crítico repasara la hemeroteca audiovisual a “toro pasado”  tendría trabajo para discernir sobre donde podía estar el trabajo apresurado y poco experimentado del “becario” y donde la pluma o la voz sesgada e intencionada.

La imaginación popular siguió siendo alimentada, esta vez por el ministerio de Industria, con la todavía existencia de una mítica CAMPSA, el “petróleo canario” ayudaría a bajar las facturas del país y la dependencia energética, pareciendo obviar que REPSOL, una multinacional privada,  después de pagar los impuestos correspondientes, pondría ese petróleo en el mercado global y a precios internacionales.

El último esfuerzo mediático de oposición tuvo las razones medioambientales como causa primera. La zona de prospección es una zona de paso de grandes cetáceos y en excentes condiciones de conservación, en un mar que se degrada día a día a nivel mundial. Sin embargo, para muchos canarios existen otras razones económicas, y totalmente legítimas. La presencia de una industria petrolera cercana a uno de los mayores polos turísticos europeos es lógico que inquiete. A pesar del porcentaje de paro de las islas, remarcado en varias ocasiones por el ministro de industria, y la posibilidad de llegada de centenares de millones de euros de los impuestos de REPSOL, resulta compresible que tenga cabida el “más vale pájaro en mano que ciento volando”.

Queda también por dilucidar  informaciones que se produjeron en el momento de la aprobación de las prospecciones en aguas canarias. El presidente canario, Paulino Rivero,  según recogieron algunos medios, llegó a decir, después de una reunión con Antonio Brufau, CEO de Repsol, que las prisas venían por parte del ministerio y no de la empresa.

No es una afirmación baladí. La reunión tuvo lugar a finales de julio. En ese tiempo en el mercado internacional ya se consideraba una bajada del precio del petróleo consecuencia de un exceso de producción y la ausencia global de aceleración económica.

Hoy, con un barril de petróleo, rozando los 80$, se empieza a producir una desinversión en las exploraciones más costosas, arenas bituminosas, fracking o exploración en aguas profundas. Si bien, para REPSOL, no parece suponer una inversión demasiado onerosa, tal vez de haber podido elegir tiempos hubiera preferido, por el momento, poner su taladro en otro objetivo.

Sin embargo, para el gobierno esta prospección abre el libreto de un guión más extenso. 

El ejecutivo del Partido Popular ha apostado abiertamente por las energías fósiles  y con un mercado de los hidrocarburos inestable la ansiedad por pasar páginas del libreto parecería aumentar.

En el libreto, además de las prospecciones canarias, se reconocen prospecciones también en el mediterráneo, desde Cádiz hasta las costas catalanas, incluyendo polémicas actuaciones en las islas Baleares. Para el mar cantábrico contaría con la colaboración del también conservador Partido Nacionalista Vasco.

Paralelamente, se contemplan las prospecciones en tierra para la búsqueda de hidrocarburos no convencionales, aplicando la polémica técnica de “fracturación hidráulica”, donde el gobierno español junto al británico parecen ser los máximos entusiastas de la técnica en la Europa occidental.

Y todo ello con unas elecciones generales no lejanas y unas encuestas electorales que empiezan a mostrar las primeras fisuras en la cimentación del partido del Gobierno.

Esperemos que de tanto mirar para abajo no nos demos con el pico de la ventana al levantar la cabeza.




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